¿Tu empresa es realmente ágil o solo usa “palabras ágiles”?

El poder invisible de la comunicación.

En el mundo empresarial actual, la palabra “Agilidad” está en boca de todos. Pero, tras años de acompañar equipos como Coach Organizacional, he notado un patrón peligroso: muchas organizaciones creen que ser ágiles es simplemente implementar tableros, usar post-its o hacer reuniones de pie.

Sin embargo, un reciente y revelador artículo de McKinsey & Company confirma lo que vemos día a día en las sesiones de coaching: La agilidad no es un software, es una filosofía de comunicación.

Si tu equipo está intentando ser ágil pero los silos persisten, los errores se repiten y la gente tiene miedo a decidir, el problema no es el método. Es la conversación.

1. La Agilidad es una Filosofía, no un Resultado

McKinsey destaca que la comunicación en una transformación ágil debe ser bidireccional y frecuente. En el coaching ontológico, decimos que el lenguaje crea realidades. Si el líder solo “baja línea” y no escucha, no hay agilidad posible.

Para que un equipo sea ágil, necesita una red de conversaciones que permita ajustar el rumbo en tiempo real. No esperes a la reunión mensual; la agilidad requiere feedback constante.

2. El Liderazgo: De Controlar a Inspirar

Pasar a una jerarquía más plana —el corazón de la agilidad— obliga a los líderes a soltar el mando y control. Esto es, quizás, lo más difícil para un dueño de empresa o un director.

¿Cómo influyes cuando ya no puedes simplemente ordenar? Inspirando. El nuevo líder ágil comunica el “Por qué” y el “Para qué”, pero deja que el equipo diseñe el “Cómo”. Esto empodera a las personas y libera el cuello de botella que suele ser la oficina del gerente.

3. El concepto de “Comunicación MVP”

En el mundo ágil se habla del Producto Mínimo Viable (MVP). McKinsey sugiere aplicar esto mismo a la comunicación. ¡Y me encanta esta idea!

Muchos líderes demoran anuncios importantes buscando el “mail perfecto” o la “presentación impecable”, y mientras tanto, el radio-pasillo y el miedo ganan terreno.

  • Mi consejo: Es preferible una conversación honesta e imperfecta hoy, que un comunicado perfecto dentro de un mes. La agilidad ama la transparencia y la velocidad sobre la perfección.

4. Triplicar el volumen de comunicación

La transformación genera incertidumbre: debes planear triplicar o cuadruplicar el volumen habitual de tus comunicaciones.

Si crees que ya lo dijiste suficiente, dilo de nuevo. Usa videos cortos, reuniones de 10 minutos, mensajes por WhatsApp o carteleras visuales. El objetivo es que la nueva visión sea el “ruido de fondo” constante de la oficina.

5. Del miedo a la posibilidad

Cualquier cambio de roles o procesos genera escepticismo. Por eso, en mis procesos de coaching de equipo, trabajamos la seguridad psicológica.

Como bien señala el estudio, hay que ser honestos sobre las implicaciones del cambio. Si la gente entiende qué pasa con su puesto y cómo se medirá su éxito, el miedo se transforma en compromiso.


Entonces: La agilidad se entrena conversando

La agilidad organizacional no se compra, se construye. Es un músculo que se entrena mejorando la calidad de los acuerdos y la claridad de las peticiones entre los miembros del equipo.

Si tu organización está en este camino y sientes que la comunicación es el freno, es momento de mirar el “lado humano” de la agilidad.

¿Tu equipo está listo para conversar de forma diferente?

En mi consultora ayudamos a equipos directivos a diseñar estas nuevas narrativas de cambio. Haz clic aquí para agendar un diagnóstico de comunicación para tu equipo Agenda aquí

Hola! ¿Cómo podemos ayudar?